Servicios periciales: 651 65 88 25 / Formación: 620 29 96 62
rafael-cruz-casado

Rafael Cruz Casado | LinkedIn | Facebook

Continuando con la exposición del Método Marchesiano, corresponde ahora la exposición del tercer y último pilar fundamental de la Psicología de la Escritura (PdE): El Sistema Psíquico.

El Sistema Psíquico

La PdE utiliza un Sistema Psíquico propio que se basa en la compleja y articulada funcionalidad de la psique y que a través del signo gráfico permite explicar la tendencia psíquica proyectada en el sujeto, y permite descubrir las correlaciones y los trazos dominantes. Tal sistema psíquico permite a la PdE hacer una descripción sistemática y detallada de la psique y de su dinamismo.

El sistema psíquico o ciclo dinámico de la funcionalidad psíquica, tiene la función de poner cada tendencia, revelada por el sistema de los signos gráficos, en reciproca relación con la finalidad de saber si el efecto de una tendencia es controlado, modificado o reprimido por la presencia de otra tendencia presente en el mismo sujeto. Esto permite conocer la psique en su complejísima unidad y en su dinamismo.

El método marchesiano de PdE puede delimitar 800 trazos caracterológicos del ser humano[1].

Según Marchesan el Yo, cuando viene golpeado por un hecho externo o interno (recuerdos, emociones), primero entiende, después se emociona y reacciona sentimentalmente, posteriormente delibera, decide y finalmente actúa sobre la realidad externa o interna.

Veamos un ejemplo del Sistema Psíquico Marchesiano:

El sistema psíquico

En el consciente ha reconocido tres facultades: inteligencia, sentimiento y voluntad. En estas facultades ha notado un buen número de tendencias y actitudes reagrupadas en varias funciones.

  • En el sentimiento distingue dos fases: emoción y reacción.
  • En la inteligencia distingue tres fases: inteligencia, deliberación y decisión.
  • En la voluntad distingue dos fases: decisión y acción. La decisión en comunión con la inteligencia.

Todo signo gráfico pasa por la observación grafométrica, calculando la intensidad y frecuencia; la unidad de medida es la dmm. de milímetro y, en ciertos casos, el Cg. Las operaciones se reducen a centígrados o %, teniendo en cuenta unos baremos, conseguidos por la experiencia y la estadística. Ofrecen la media común de la población, el máximo, la moda y el óptimo.

Grafómetro nº 2

Para la grafometría nos ayudamos de 21 plantillas decimilimetradas.

Los signos particulares son, en gran parte, susceptibles de valoración objetiva a través de mediciones grafométricas; los signos intuitivos permanecen ligados a la experiencia directa personal y más difícilmente pueden ser objeto de conocimiento científico, por la dificultad de construir escalas de valoración suficientemente objetivas y comprensibles.


[1] Abbate O. «Relazione su recenti esperimenti sulla psicologia della scrittura e analisi delle loro elevatissime percentuali», «Rivista di psicologia della scrittura», 2-3, 1957.

¡Compártelo!