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Luz María Pastor Vázquez | LinkedIn | Facebook

Continuando con el análisis de los diferentes métodos que puede emplear un perito calígrafo, exponemos a continuación los métodos que, aun con pros y contras -pues no hay nada perfecto en esta profesión-, se siguen empleando como eficaces para el análisis y estudio de los grafismos, firmas, escritura o guarismos.

Bien es cierto que existen muchos más métodos, especialmente no vigentes e inadecuados en los que no vamos a profundizar más allá de lo realizado en anteriores artículos. En el presente artículo profundizaremos en el análisis del método grafonómico, el método scopométrico y el método grafocrítico que, como luego veremos, no debería estar en esta sección pero se incluye con sentido en su explicación. Dada la densidad de información sobre estos, expondremos en un artículo posterior el análisis y detalle del método grafoscópico sobre el que el Gabinete Pericial LMPeritos suele desarrollar su trabajo pericial caligráfico.

Los cotejos modernos, para considerarse desarrollados desde la aplicación del método científico, deben comprender: la observación, señalamiento de los caracteres distintivos, cotejo y juicio de atribución, todo ello acorde a lo establecido para un método científico que se precie.

La observación comprende el estudio detenido de los caracteres generales y particulares de la firma o escritura para llegar a un primer supuesto de similitud o identidad. Le sigue la determinación de los distintivos o caracteres para el cual se recomienda el análisis descriptivo, métrico y finalmente fotográfico, con la intención de evidenciar las cuatro características fundamentales siguientes:

  • Rasgos o cualidades generales: Se analiza la estructura de la grafía, principalmente forma, dirección, dimensión y posición, para determinar los caracteres especiales de cada una de ellas por medio de una observación de la muestra original, centrada en la radiografía de los rasgos y gestos.
  • Caracteres sobresalientes: En esta etapa se le otorga mayor importancia a los rasgos que por sí solos resaltan y se particularizan adquiriendo importancia para identificarla de la falsa.
  • Contraseñas particulares: Son aquellos rasgos especiales que pertenecen únicamente al autor o titular de la firma entre ellos están: los tics, temblores, modalidad ejecutiva individual, deformaciones personales de letras. Estos son conocidos como idiotismos, gestos gráficos o peculiaridades de ejecución los cuales son imposibles de imitar por otra persona que tiene las propias.
  • Tipo gráfico personal: Al realizar los pasos anteriores se puede determinar el tipo gráfico personal que son manifestaciones fundamentales que deben cotejarse y determinar si coinciden o no con las muestras dubitadas. En tal sentido la cantidad y cualidad de semejanzas permite al perito determinar la autoría. Esto último es el cotejo y juicio de atribución.

MÉTODOS VIGENTES QUE PUEDE EMPLEAR EL PERITO CALIGRAFO

MÉTODO GRAFONÓMICO.

El término Grafonomía, fue acuñado por Solange Pellat, junto al término Grafotecnia, a principios del siglo XX cuando distinguió dos partes diferenciadas dentro de la descripción del término Grafología.

Desde entonces hasta la actualidad y tras confusiones de términos, malas interpretaciones y contradicciones diversas, el método grafonómico profundiza en la génesis, las características, procedimiento de análisis y el establecimiento de las relaciones entre los componentes gráficos de la escritura. Estudia el fenómeno gráfico de manera correcta, puesto que ve en el gesto gráfico el resultado de una física escritural y más precisamente de una cinemática y dinámica. Superando lo meramente estático, el ritmo es analizado en una sucesión temporal y espacial de los impulsos que obedecen a unas leyes del movimiento que son exactas. Según el método grafonómico, la comparación no se hace solamente en términos morfológicos, sino teniendo en cuenta la solidaridad dinámica que está en el interior del gesto global o ritmo, en el cual las letras forman parte de una totalidad y se suceden en una sucesión espacio-tiempo que repite necesariamente los ritmos interiores de la persona.

En palabras de María José Mártir Alario, en su libro «El análisis grafonómico»:

«Los fundamentos teóricos que sustentan el análisis grafonómico son el resultado de la combinación de los conocimientos provenientes de la pericia caligráfica clásica, junto con el estudio de las leyes de la escritura, las clasificaciones por géneros de los elementos gráficos y el estudio del movimiento y espacio en la escritura, aportados por la grafología.»

Este método ha logrado éxito en la práctica pericial actualmente debido a sus criterios de cotejo, pues toma en consideración principalmente aspectos que no pueden ser objeto de falsificaciones, debido a que cada ser humano las posee y ejecuta en el acto de la escritura de forma personalísima y única siendo principalmente la profundidad, intensidad, presión, rapidez, dirección y continuidad de la escritura.

Es uno de los métodos más aceptados. Supera la simple medición de grafías, yendo más allá en el análisis de los gestos ya que lo que se pretende es poner mayor atención a «la rapidez de redacción, continuidad de los rasgos, retoques y temblores».

Existe, como sección propia de la grafonomía, el denominado método grafocinético como desempeño de los movimientos creadores del grafismo. En su análisis se describen los movimientos. Se determinan las características de la energía de estos, dirección, orientación, velocidad, intensidad y frecuencia así como la continuidad y su amplitud pero también se ha de detallar la escritura de la forma más objetiva posible. Todas estas características de la escritura las genera el propio movimiento pero, evidentemente, no es lo único objeto de estudio para llegar a un fin minucioso y contrastable.

MÉTODO SCOPOMÉTRICO.

Hay que diferenciar el método scopométrico del dispositivo denominado scopómetro, patentado por los argentinos Ricardo Rosset y Enrique Pisano en 1946. De similares características al grafómetro de Robert Berghmans (semicírculo graduado con dos reglas milimetradas con el que se podía calcular la altura, paralelismos qrammáticos, alineamientos, proporciones y espaciados entre diferentes elementos gráficos), el scopómetro constaba de una plataforma giratoria de forma circular donde se colocaba el documento a examinar.

Sobre él se colocaba una regla transparente con la que se calculaban la verticalidad y horizontalidad de ejes y líneas base: El nombre del método poco tiene que ver con este dispositivo.

El método scopométrico como tal no se puede denominar método propiamente dicho pues se basa en la combinación de diversos procedimientos de análisis gráfico con el fin de identificar los grafismos manuscritos pero sí resulta ser un procedimiento estándar de trabajo para aspirar a actuar con unidad de criterio entre todos los profesionales en la materia.

Fue la Policía Federal de Argentina, en 1912, quien creó el Gabinete Scopométrico como organismo encargado de realizar peritajes sobre reportajes fotográficos del lugar del delito, impresiones digitales y balística; posteriormente dentro de dicho Gabinete se creó la Sección de Documentología, que se ubicó en el mismo lugar físico y a todos los informes que se realizaban en dicha Sección se los pasó a denominar scopométricos. Básicamente, el procedimiento pasa por tres fases:

  • Análisis del soporte.
  • Análisis extrínseco.
    • Del dubitado.
    • Del indubitado.
    • De la comparativa.
  • Análisis intrínseco.
    • Del dubitado.
    • Del indubitado.
    • De la comparativa.

Se comienza con un estudio pormenorizado del soporte (análisis documentoscópico) para verificar que es o no original y que posee o no alteraciones.

Se continúa con la verificación o no de la coetaneidad documental así como disponer para el cotejo de semejante texto manuscrito en cuanto a su contenido.

Se comprueba la espontaneidad, el ritmo de la escritura, inclinación, legibilidad, calibre, proporciones, etc. Para, posteriormente, proceder al cotejo entre los datos indubitados y los dubitados. El estudio se complementa con datos grafonómicos y grafométricos si se considera necesario.

Los pasos son comunes en la técnica pericial, fundamentales para la emisión de un dictamen, y no por ello hablamos de haber aplicado este método. Además, llamarlo scopométrico (etimológicamente: observación de las medidas) confunde pues no se fundamenta únicamente en mediciones, de ahí una de las principales críticas de este método.

De igual forma, este método también es criticado por el hecho de considerar a los cuerpos de escritura judiciales como escrituras inválidas para ser cotejadas por cuanto, para ellos, la solemnidad del acto o la intención deliberada de desfigurar la grafía, mostrará una escritura irreal, necesitándose siempre escrituras indubitadas de otro tipo de documentos, como DNI, escrituras notariales, etc.

A nuestro entender, esta imposición realizada por el método es ilógica e innecesaria pues sabemos que la escritura inconsciente termina por surgir en un escrito, por mucho que se intente desfigurar, aun cuando los fundamentos del procedimiento de análisis scopométrico presentan idoneidad y eficiencia a la hora de su práctica. Si algo se le puede reconocer a este método o, más bien, conjunto de técnicas y procedimientos ya conocidos, es, sobre todas las cosas, el establecimiento de un procedimiento normalizado de trabajo pues define los criterios de la investigación y fija los pasos en el análisis.

MÉTODO GRAFOCRÍTICO.

Aunque se incluye este método en el presente artículo en el que se analizan los métodos vigentes que puede emplear el perito calígrafo, bien es cierto que, como tal, el método no está vigente pero sirve de base a métodos posteriores que sí se utilizan en la actualidad. De ahí el incluir su análisis en este artículo.

El método grafocrítico fue establecido por Félix del Val Latierro a través de su obra «Grafocrítica» en la que exponía su famoso Decálogo, el Decálogo de Val Latierro:

Dicho método realiza el estudio sobre:

  • Los elementos constitutivos o formales: trazos y rasgos; puntos y rasgos de ataque y finales; la caja caligráfica; signos de puntuación y tildes.
  • Los elementos estructurales: aspecto distintivo que toman los elementos formales en base a la angulosidad, dimensión, dirección, enlaces, presión, velocidad, proporcionalidad, orden, regularidad y continuidad.

Ambos conforman la fisionomía de un escrito, particular de cada individuo, a lo que se acompañan los elementos invisibles del grafismo, el gesto, persistentes incluso con el disfraz de la letra o la imitación. Para Val Latierro, no todos los signos gráficos presentan el mismo valor a la hora de servir en la identificación de un autor. En un escrito o firma hay signos visibles, muy aparentes, y otros que pasan «de incógnito». Los primeros son lo que se pueden imitar o disimular, perdiendo con ello su valor a la hora de ser cotejados, mientras que los segundos, escapan al falsificador o al automodificador, siendo los de mayor valor probatorio a la hora de descubrir una identidad escritural.

En su obra, señala una serie de signos invisibles tanto en elementos constitutivos como en estructurales, y habla del «gesto» diciendo que también en el grafismo existe el gesto, tanto en el escrito espontáneo donde la personalidad se muestra tal cual es, como en la escritura fraudulenta en la que se pretende, bien enmascarar la propia personalidad o bien asumir la ajena.

Para Del Val Latierro, la clave está en que esos elementos (tanto constitutivos como estructurales) que tienen el carácter de invisibles, deben ser considerados como parte integrante del gesto:

Consideramos de gran valor la permanencia o coincidencia de la mayor parte de los elementos estructurales (…también, alude en este sentido a los constitutivos), por cuanto en su conjunto son inimitables o indisimulables.

La carencia de este método la encontramos en la posibilidad de errar en dichos elementos estructurales: de no localizarlos adecuadamente, de estar ausentes por simplificación escritural o, incluso, la posibilidad de verse alterados o modificados por el uso de un útil escritural de diferente composición en su tinta, nos puede hacer llegar a conclusiones erróneas.

Esto puede darse fácilmente en los anónimos donde la intención de ocultar la grafía en un escrito dubitado es más que evidente. Ello unido a la posibilidad de alterar la escritura en un cuerpo de escritura nos puede hacer caer en conclusiones erróneas con la aplicación de este método.

En el último artículo a publicar concluiremos con este análisis sobre las metodologías y desarrollaremos el protocolo de actuación pericial que lleva a cabo el gabinete pericial LMPeritos.

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