RELACIÓN DE MÚSCULOS QUE EJERCEN LA ACTIVIDAD ESCRITURAL

Jean Hippolyte Michon, abad católico francés, tras su contacto con el padre Flandrin (1804–1864), sacerdote que impartía clases de filosofía e influenciado por Johann Caspar Lavater, le presentó por primera vez la idea de que el carácter de una persona podía determinarse a través de su letra.

Michon se interesó e investigó la escritura en el ámbito de la grafología, estableciendo en 1870 que:

Existe una relación entre el carácter y la escritura, del mismo modo que entre el carácter y el gesto, pudiendo ser considerada la autografía como una serie de «gestecillos».

Para el propio Lavater, la escritura no es tan solo una fisonomía, sino un lenguaje de acción, especialmente de su marcha.

Posteriormente, en 1885, Jules Crepieux-Jamin estableció sobre los estudios de Michon nuevas leyes de la escritura, clasificando los movimientos gráficos en géneros, especies y modos. Como mejora a lo indicado por Michon, Crepieux-Jamin establece:

Los signos gráficos son fijos porque están determinados por condiciones fijas de creación psicológica y fisiológica.

Félix del Val Latierro (1905-1993), en su manual de Grafocrítica, expuso el Decálogo de principios científicos en que se apoya la Grafotecnia, una de las bases en que el perito calígrafo fundamenta su análisis, como continuación a las leyes preestablecidas por Solange Pellat y otros autores, con lo que contribuyó a mejorar las bases de esta ciencia, completando junto con otros, los fundamentos científicos de la pericia caligráfica.
El Decálogo contiene los siguientes puntos:

DECÁLOGO DE PRINCIPIOS CIENTÍFICOS GRAFOTÉCNICOS

  • El alma y el grafismo está en relación permanente de causa y efecto.
  • El alma es un complejo infinito; y así no hay dos almas iguales, tampoco existen dos grafismos iguales.
  • El complejo anímico se modifica por el complejo fisiológico: tonalidad nerviosa, muscular y glandular, el cual reviste igualmente una variedad infinita, por lo que resulta, si así puede decirse, un infinito modificado por otro infinito.
  • El complejo anímico y la tonalidad general fisiológica definen o determinan la fisonomía del escrito, independientemente del órgano que la ejecuta, si éste está adaptado a la función (ambidiestros, zurdos, reeducados, escritura con los pies o con la boca), e independientemente también del alfabeto empleado (latino, griego, eslavo, germano, árabe,…).
  • Los estados de conciencia, pasajeros o permanentes, repercuten en el grafismo, así como las variaciones de tonalidad general (experiencias de Ferrari, Hericourt y Richet).
  • La escritura es inicialmente acto volitivo, pero con predominio posterior, casi absoluto, del subconsciente, lo que explica la permanencia y fijeza de las peculiaridades gráficas.
  • No se puede disimular la propia grafía sin que se note el esfuerzo de la lucha contra el subconsciente.
  • Nadie puede disimular simultáneamente todos los elementos de su grafía, ni siquiera la mitad de ellos, lo cual es una consecuencia de lo anterior avalada por la experiencia (Saudek).
  • Por mucho que lo pretenda el falsificador o el disimulador, es imposible, en escritos extensos, que el subconsciente no le juegue alguna mala pasada, revelando la verdadera personalidad del escrito falsificado o disimulado.
  • No todos los signos gráficos tienen el mismo valor. Los más importantes son aquellos que son invisibles o poco aparentes, pues son los que escapan lo mismo en la imitación que en el disimulo.

«Las escrituras más propias para aplicación son las cursivas y las menos interesantes las caligráficas, porque en estas la personalidad está como enmascarada.

Mas no olvidemos que la Grafotecnia no es una ciencia exacta (sino una ciencia experimental sujeta a los errores interpretativos humanos, tanto por ignorancia científica como por deficiencia de las cualidades interpretativas del que se sirve de ella) y que, por tanto, no nos faltarán casos de difícil y aun de imposible solución, ya sea por su dificultad intrínseca, ya por la escasez de elementos de cotejo. Pero ¿en qué ciencia experimental no ocurre lo mismo?»

Como nota final a este decálogo, el propio Val Latierro añade:

Robert Saudek (1880-1935), con el conocimiento del método de escritura francés y alemán, experimenta y aporta nuevos elementos para tratar de identificar rápidamente las principales características del escritor, dejando a un lado los signos grafológicos, con el fin de buscar los elementos gráficos más importantes que pueden establecer base científica al análisis de la escritura por parte de un perito calígrafo.

El autor, en su libro «Psicología de la escritura», opera una referencia continua de la teoría y ejemplos gráficos analizados desde diferentes puntos de vista de la ortografía de algunos personajes famosos.

Lo hace desde el punto de vista de:

  • La distribución de la presión de puño y letra y el tamaño y extensión de los gráficos (especialmente la importancia entre la relación de grandes letras y las letras pequeñas y el de la variación de esta relación)
  • Estanqueidad y el ancho de gráficos
  •  La espontaneidad gráfica Los ataques y las lagunas (escrituras muy unidas se reproducen rápidamente)
  • El uso del espacio
  •  Los ligamentos de las letras (que considera el más importante de todos los síntomas psicológicos porque el escritor presta menos atención y por qué, si ha realizado el enfoque, sería difícil mantener los cambios a largo; por último deslizamiento en la forma original)
  • El ángulo de gráficos.
  • Y, finalmente, la simplificación o complicación de las formas gráficas.

Tres criterios identifica Saudek en su método con lo que poder cuantificar y evaluar lo que él denominó “nivel de vitalidad”, lo que en la práctica viene a ser el nivel gráfico del escritor, el nivel de velocidad. Estos criterios son:

a) Nivel de espontaneidad gráfica.
b) Nivel de disposición gráfica.
c) Nivel de originalidad gráfica.

A partir de ellos, confeccionó una serie de tablas con las que evaluar el nivel de rapidez o lentitud de un grafismo – a día de hoy, el perito calígrafo analiza la espontaneidad, velocidad y otras cuestiones inherentes a estas, siguiendo las pautas establecidas por Saudek, a pesar del tiempo transcurrido, aunque añadiendo parámetros que el autor no tenía en cuenta en su momento.

Según Saudek, la escritura rápida puede ser fruto de múltiples orígenes (impulsividad, vivacidad, exaltación,…) pero también la escritura lenta puede tener múltiples orígenes como la depresión, duda, falta de habilidad gráfica e, incluso, modificación deliberada de la propia grafía.

Todas las letras del alfabeto son propicias para añadirles elementos accesorios superfluos y, precisamente estos, serán los que muestren el nivel de velocidad por cuanto a mayor número de elementos accesorios, mayor nivel de complejidad escritural, más tiempo se dedicará a realizar el grafismo y, en consecuencia, menor velocidad escritural.

Son muy importantes para él los aspectos fisiológicos de la escritura y la evaluación de los distintos grados de diferentes elementos gráficos.

Él escribe: «Es imposible hacer un análisis psicológico de escritura a mano sin antes haber hecho una descripción fisiológica. La interpretación está basada exclusivamente en la impresión gráfica y no en un examen cuidadoso de los aspectos fisiológicos, lo que puede ser un entretenimiento interesante, pero sin duda no es ni ciencia ni de confianza.»

A pesar del tiempo transcurrido desde que Félix Val Latierro y Robert Saudek aportaran sus investigaciones, el perito calígrafo de hoy en día sigue fundamentando sus análisis sobre firmas y/o escrituras con sus estudios, ampliados y evolucionados con el conocimiento de otras ciencias interrelacionadas a la pericia caligráfica: neurociencia, biología, medicina en general, fotografía, química, óptica y un largo etcétera.

monica luis gonzalez
Mónica Luis González | LinkedIn | Facebook
Perito Calígrafo y Documentóloga (Analista Forense de documentos), Grafopsicóloga, Experta en Propiedad, Industrial y Falsedad en Obras de Arte.

monicaluis@LMPeritos.com
Tel. +34 659004272

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