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title: "La espontaneidad y el ritmo"
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date: 2026-04-08
modified: 2026-04-08
author: "admin"
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categories: ["Artículos", "Pericia Caligráfica"]
type: post
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# La espontaneidad y el ritmo

La escritura se realiza con un ritmo natural, normal, en función de la capacidad de cada autor.

A este ritmo natural le llamamos espontaneidad. Al igual que la cualidad de ser espontáneo en una persona implica la expresión natural y fácil de su pensamiento, sentimientos, emociones,… en su escritura se identificará por su velocidad y presión, por su ritmo, por su agilidad escritural.

Una velocidad natural, siempre y cuando no estemos en presencia de patologías o escribientes de escaso conocimiento escritural, permite definir, en combinación con otros elementos, la espontaneidad grafo-estructural de un grafismo.

La carencia de una velocidad natural, será indicio de automodificación en la escritura cuando, por ejemplo, estemos frente a un cuerpo de escritura judicial, como veremos en el tema 15 de este curso.

Al inicio de este mismo tema, indicábamos que el perito, desde el primer visionado de un grafismo, aprecia detalles, más allá de los géneros escriturales o los habitualismos gráficos que posea el grafismo.

A ello, añadimos ahora la visión de conjunto pues la velocidad viene a ser el conjunto de características que definen el grafismo como es la continuidad, la agilidad y fluidez, su legibilidad, la presencia o no de paradas, temblores, retoques, empastamientos así como roturas de trazo o quiebros.

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FIRMAS INDUBITADAS REALIZADAS EN UN CUERPO DE ESCRITURA JUDICIAL

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FIRMAS INDUBITADAS REALIZADAS EN UN DOCUMENTO JUDICIAL (APUD ACTA) Y EN UN DNI A LA HORA DE SU RENOVACIÓN

Unido a la velocidad, se incluye también la presión así como los movimientos de la propia mano, es decir, el esfuerzo y tracción que se realiza sobre el papel con el conjunto dedos-mano-brazo. Un principio fundamental en la pericia implica que:

*“A mayor velocidad, menor presión y viceversa. Esto es, en general, ambos elementos son inversamente proporcionales”.*

Cuando una presión es más fuerte a la hora de escribir, retardará la escritura mientras que, una velocidad media o alta no permite ejercer una gran presión, sino todo lo contrario.

Sin entrar a repetir los diferentes tipos de presión y velocidad que nos podremos encontrar en la escritura, en el campo de la espontaneidad, cuando nos encontramos ante un grafismo de trazos pausados, con presión constante (da igual para este concepto si esta es fuerte, normal, débil,…), con indecisiones gráficas –reiterando el hecho de no ser debidas a patologías o niveles bajos de aprendizaje escritural-, estamos en presencia de una clara falta de espontaneidad voluntaria, con ánimo de ocultar una grafía que le es propia.

Pero, ¿Qué ocurre en el caso de escrituras de personas con patologías incipientes o muy presentes incluso, o en escrituras de semi-analfabetos?

La espontaneidad es el resultado de la automatización gráfica del escribiente, toda vez la escritura ha sido practicada de forma consciente y constante. Dicha automatización permite obtener escrituras con velocidades variadas y, por ende, presiones variadas, determinando así un ritmo escritural propio, todo lo cual define el nivel de espontaneidad de un grafismo. Si no existe automatización escritural o el estado patológico del escribiente no permite tener estos condicionantes, estaremos ante escrituras faltas de espontaneidad aunque, en estos casos, la falta de espontaneidad no será voluntaria y, en cuyo caso, no será producto de un intento de falsificación sino propia de los condicionantes naturales del escribiente.

Y con todo lo anterior, vuelven a surgir otras preguntas como, en el caso de un grafismo dubitado, ¿Cómo sabemos si la falta de espontaneidad es voluntaria o involuntaria? Es decir, ¿La falta de espontaneidad viene producida por un intento de automodificar o, en general, falsificar su grafismo o por la carencia del aprendizaje necesario y la práctica para automatizar su escritura, o bien por la presencia de patologías?

Son muchos los condicionantes que el perito encontrará a la hora de poder llegar a una conclusión en este sentido. Pongamos por caso el ejemplo expuesto anteriormente.

Las firmas expuestas como realizadas en un cuerpo de escritura judicial son una mínima parte de un total de seis páginas en el que, si estuviésemos ante una escritura espontánea y natural, no se hubiese tardado más de 15 minutos en ser realizado.

En este caso, el cuerpo de escritura judicial completo tardó en ser realizado por la escribiente unos 50 minutos. Su lentitud, su excesiva presión, los retoques, las pausas,… que realizó mostraron una falta de espontaneidad total en su escritura. A pesar de solicitarle escribiese más rápido, los argumentos de la escribiente fueron que ya no se acordaba, con el empleo de las nuevas tecnologías, en escribir pues hacía años que no lo hacía. En el ejemplo se acompañan dos firmas indubitadas, realizadas en momentos muy diferentes al cuerpo de escritura judicial – actos en los que la escribiente no estaba predispuesta a que alguien “controlase su escritura”, como son la renovación de su DNI y la firma del Apud Acta judicial donde se designa y autoriza al abogado y procurador que han de tramitar su defensa -. Estas firmas presentan una mayor espontaneidad, mejor dicho, presentan espontaneidad, algo que el cuerpo de escritura judicial no mostraba en absoluto. La actitud de la escribiente a la hora de realizar el cuerpo de escritura judicial, el tiempo en que lo realizó, el aparente buen estado de forma –física y psíquica-, la presencia de -a pesar de su falta de espontaneidad- claros rasgos similares a los indubitados, en cuanto dejaba fluir el inconsciente, así como la presencia de firmas también indubitadas que mostraban un ritmo muy diferente, nos permitieron descubrir que la falta de espontaneidad era completamente voluntaria: automodificación.

¿Y si este escrito hubiese sido el escrito dubitado? ¿Cómo hubiésemos sabido o tenido indicios de la voluntariedad a la hora de mostrar o no espontaneidad en la escritura cuando nosotros no habríamos estado presentes en la ejecución de esa escritura dubitada? Es más que probable que por las mismas razones anteriores. ¿Acaso es lógico que una escritura dubitada no presente espontaneidad y la escritura indubitada sí la presente, cuando el cotejo de sus grafismos nos hace llegar a la conclusión de que son realizadas por una misma mano escritural? Aquí estaríamos ante el caso de falta de espontaneidad voluntaria pero en el propio documento dubitado con la intención de negar su autoría llegado el caso de reclamación.

En palabras de Miguel Ángel Robles, en su tesis doctoral, titulada “La escritura y la firma manuscrita como elementos coadyuvantes de la seguridad documental” (UAB. abril de 2015) expone:

*(…) Todos sus alumnos se inician según el mismo método propuesto por él y aprenden la misma caligrafía a una edad en la que el intelecto es particularmente maleable y, sin embargo, ya desde el comienzo ninguno de ellos presenta el mismo grafismo, porque la forma externa de las letras a la que a modo de molde tiene que someterse el niño, queda totalmente influenciada por el movimiento motriz propio de cada persona, siendo éste el que irá acondicionando, cambiando y adaptando esas formas rígidas iniciales de acuerdo con la fisiología y los gustos propios de cada individuo. *

*La caligrafía inicial impersonal la va sustituyendo el niño progresivamente por nuevas formas y enlaces distintos, adoptando un nuevo estilo gráfico que denota la aparición de una personalidad escritural cada vez más marcada y que es perfectamente identificable. Ello es consecuencia de la repetición del acto escritural que paulatinamente hace disminuir el esfuerzo necesario para su realización con lo que se disminuye considerablemente la conciencia de la verificación de la reproducción gráfica hasta hacerla totalmente inconsciente y espontáneo, ya que el hábito tiende a hacer que los movimientos se ejecuten de forma automática. *

*Así pues, la evolución y autonomía de la escritura se manifiesta por la progresión de los desarrollos gráficos hacia la derecha que aparecen realizados con un movimiento firme, rápido y continuo, que producirá formas y proporciones personales que con la práctica se van fijando en cada persona de tal manera que individualizan su producción gráfica y la hacen inconfundible. Cuanto más rápida es la escritura, más se apartará del modelo caligráfico ya que las letras simplifican sus formas, se hacen nuevas combinaciones de ellas, se crean enlaces nuevos y se acentúa el movimiento de progresión hacia la derecha; factores todos ellos que tienen unos componentes muy altos de individualización del gesto gráfico.*

*Una persona podría hacer variar intencionadamente su escritura cambiando su morfología externa, su inclinación o incluso la unión de sus letras; pero estas variaciones no afectarán a sus constantes gráficas que se realizan de forma automática y se transmiten por el sistema nervioso desde el cerebro donde se encuentran almacenadas como consecuencia del aprendizaje realizado. La intención del sujeto no puede hacer variar por sí sola la parte dinámica de la escritura que afecta a los factores más esenciales que la impulsan; la variación se producirá más en los aspectos accesorios que en los principales.*

*(Los factores externos y temporales son los que más hacen variar la morfología externa de la escritura y por ello la modificación se hace más patente, pero el perito que analiza la escritura no debe dejarse llevar por la primera impresión que recibe, sino que su análisis debe ser minucioso valorando adecuadamente cada aspecto y cada detalle, hasta conseguir una clasificación, una identificación y una diferenciación adecuada). *

*Por ello, quien pueda advertir ese aspecto dinámico de la escritura o ritmo, será capaz de apreciar todas aquellas diferencias que separan los escritos de dos personas distintas. Para poder advertir ese aspecto dinámico, el análisis estricto que se haga de la escritura se dirigirá más a lo principal que a lo accesorio, procurando no confundir las semejanzas o diferencias accidentales con las accesorias y no omitir semejanzas o diferencias básicas por considerar que son aspectos meramente formales. (…) *

El aprendizaje en conjunto del presente curso, la continua lectura y actualización del perito en los libros, artículos e investigaciones que surjan así como la continua práctica profesional, nos harán como poco, enseñar a nuestro “ojo” a observar todos los detalles necesarios para, al menos, obtener los indicios necesarios en un sentido u otro, anteponiendo siempre el sentido común y la reflexión antes de llegar a una conclusión que pueda ser errónea por precipitar acontecimientos o incluso, imaginarlos.

Es importante que el alumno entienda el concepto de ritmo escritural, -llamado por Julián de Ajuriaguerra como Animación general del grafismo. Otros autores lo denominan aspecto dinámico o dinamismo de la escritura-. Está formado por la velocidad del grafismo, la presión ejercida, la continuidad y el grosor de los trazos y rasgos escriturales. El ritmo es la presencia de dinamismo, de viveza, elasticidad mientras que la ausencia del mismo es la apariencia apagada, blanda, rígida y, muy a menudo, desestructurada.

Para Ludwig Klages, *“el ritmo es la manifestación misma de la vida; la propiedad del ritmo es reproducir constantemente, en periodos de tiempo que no son semejantes, formas parecidas, pero donde cada una de ellas no es jamás la reproducción exacta de la precedente”. *Hay que tener en cuenta que los matices aquí descritos están enfocados a la grafología pero es perfectamente admisible para la escritura en general y, en consecuencia, para la pericia caligráfica.

Continúa sus observaciones diciendo: *“Se entiende por ritmo como el flujo y reflujo que se repite a intervalos más o menos regulares, sin que todas las veces se excluyan las desigualdades y las irregularidades. El ritmo es, ante todo, un hecho del MOVIMIENTO, pero la escritura no es solamente un movimiento. También es una forma y no importa que el movimiento rítmico no sea apto para sostener la forma”. *De estas palabras podemos llegar a explicar las representaciones fundamentales del ritmo en una firma y, en consecuencia, las correspondencias entre dos o más firmas aisladas.
